Doris Araujo

Periodista Dominicana. Directora del periódico "La Voz Dominicana en Europa"

«Geometrías de lo insondable» es una puerta a un universo simbólico y personal que se abre este viernes en la galería compostelana Luisa Pita

El surrealismo es una actitud vital. Es vivir poéticamente. «El surrealismo es tomar la vida como un vuelo de ave». Iván Tovar (San Francisco de Macorís, República Dominicana, 1942) barre el aire con la mano mientras pronuncia esa frase. Su buen amigo Eugenio Granell decía que había nacido surrealista. Que ya de niño dibujaba arquitectura y castillos fantásticos. Que cuando vio el surrealismo se dio cuenta de que eso ya lo había hecho. «A mí me hicieron surrealista», explica con una enorme sonrisa el artista americano que ya lleva un año afincado en Santiago. «Yo no sabía que hacía pintura surrealista», hasta que llegó a París en 1963. Y José Pierre le colgó la etiqueta. La que pudo. Iván Tovar fue guardado en la caja de los márgenes del surrealismo. Porque su obra es difícil de catalogar. A él tampoco le gustan las etiquetas. «Lo principal es el resultado del trabajo. Lo demás viene adicional», asegura.

En el borde de esos márgenes sigue caminando el artista dominicano que charlaba animosamente con Henri Cartier-Bresson en el París efervescente que se preparaba para el Mayo del 68. Lo hace en esta ocasión de la mano de Paco López-Barxas. Se balancean en un diálogo entre la expresión plástica y la literaria. Escritura automática -«un golpe de tos», le dijo López-Barxas a Tovar cuando le enseñó el resultado literario de lo que había visto en sus dibujos-. Imágenes poéticas «que se enlazan muy bien con las formas que yo hago y el contenido del dibujo. Lo tomó al dedillo y se unió todo».

Por si quedan dudas, a Iván Tovar no, no le vienen golpes de tos. «Lo mío es diferente», afirma con esa sonrisa brillante en el rostro. «Yo en la pintura soy muy cerebral, en el dibujo soy más espontáneo, pero en la pintura soy completamente cerebral, voy y no me pierdo, sé a donde voy y necesito el andamio, el esqueleto, el soporte». Esa estructura es el dibujo. El soporte. «Y cuando tengo eso pues ya me es más cómodo», admite.

Esa amalgama de las dos grandes expresiones del surrealismo, la plástica y la literaria, lleva por nombre Geometrías de lo insondable. Una puerta a un universo simbólico y personal que se abre mañana en la galería compostelana Luisa Pita a través de 26 dibujos sobre papel, nueve pruebas de taller y 49 carpetas firmadas y numeradas que albergan doce serigrafías y otras tantas secuencias de escritura automática que conforman el poema de Paco López-Barxas.

Fuente: La Voz de Galicia

Articulo: Tamara Montero.

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