Sachenka Santos

Redacción "La Voz Dominicana en Europa". Publicista

El Ministro de educación de la República Dominicana convierte su trabajo en una meta personal, cuando escuchamos a alguien decir que su trabajo no va a tener resultados inmediatos, que es consciente de que está trabajando para generaciones que posiblemente no van a identificarle como la persona que uso en marcha el fututo de una nación, nos damos cuenta de que estamos ante alguien que tiene una gran capacidad de entrega.

La reforma educativa de la República Dominicana era un asunto pendiente hasta que el presidente Danilo Medina dignó a Andrés Navarro como ministro de Educación, este hombre hace que sintamos su amor por el País, un amor que no es solo de palabra, es un compromiso con las futuras generaciones y muy pocas personas tenemos ese compromiso.

Entre el presidente dominicano y Andrés Navarro hay algo en común, el desprendimiento. Los dominicanos somos exigentes, queremos que nos den los que consideramos nos corresponde, pero, no somos capaces de entender que los procesos tienen sus tiempos y que solo, y solo con el esfuerzo de unos pocos soñadores es posible llegar a esas metas que queremos alcanzar.

“el cambio no es solo en la forma de enseñar, será en la forma de pensar. Es una revolución de consciencia” la revolución educativa está en buenas manos, las manos de alguien que deja a un lado la gloria personal para entregar a las nuevas generaciones la posibilidad de ser personas libres, con capacidad de pensar por sí mismas.

En este Ministro encontramos la esperanza, la esperanza de que en el futuro la República Dominicana cuente con ciudadanos que puedan comprender la dimensión de la aplicación de políticas que vayan dirigidas al verdadero desarrollo, que impulsen el desarrollo de los ciudadanos, ya que son ellos las que tendrán en sus manos el bienestar de la sociedad en su conjunto.

Con una educación integral de calidad, problemas como la delincuencia, la deserción escolar, la violencia de género, la corrupción y muchos otros problemas sociales se verán disminuidos a casos puntuales, es por eso que ahora es la oportunidad que tenemos los dominicanos para dar continuidad a una obra de gobierno que asume su papel.

El sacrificio no debe solo del pueblo, debe ser sobre todo de los gobernantes y en este momento tenemos dirigiendo al País a gente con la consciencia de que solo la historia les dará el crédito que merecen. Deseamos de todo corazón que sigan adelante, que cada día se una más gente a esta empresa de futuro, que los dominicanos seamos capaces de ver un poco más allá para refundar el País que merecemos.

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