Doris Araujo

Periodista Dominicana. Directora del periódico "La Voz Dominicana en Europa"

 EDITORIAL DE LA VOZ 

Cada  25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, uno  de los 365 día propicio además  para prevenir,  denunciar y sancionar  la violencia que se ejerce sobre las mujeres en todo el mundo y reclamar políticas en todos los países para su erradicación.

Está fecha se enmarca dentro de la convocatoria iniciada por el movimiento feminista latinoamericano en 1981en conmemoración a la fecha en la que fueron asesinadas, en 1960, las hermanas Mirabal (Patria, Minerva y María Teresa, llamadas también Mariposas) en República Dominicana, por el  dictador Rafael Leonidas Trujillo.

La reivindicación ante la repercusión de la violencia en contra de la mujer mercada por el relevante asesinato antes mencionado, fue asumida por   la Asamblea General de las Naciones Unidas asume en su resolución 54/134 el 17 de diciembre  de 199 9,  invitando a gobiernos, organizaciones internacionales y organizaciones no gubernamentales a convocar actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública sobre el problema de la violencia contra la mujer.​

Una de las principales causas de la  violencia contra las mujeres, se encuentra en la falta de equidad en las relaciones entre hombres y mujeres en diferentes ámbitos y en la discriminación, convirtiendo  así un estado de acoso, la falta de tolerancia en ambas partes  y la  dependencia de quien la maltrata. Esta situación persistente hacia las mujeres se ha convertido en un problema estructural que se dirige hacia las mujeres con el objeto de mantener o incrementar su subordinación al género masculino, sumado además a los patrones de la sociedad que incita desde la educación del hogar, a la discriminación, a la desigualdad.

Este problema social  está presente tanto en el ámbito doméstico como en el público, en diferentes vertientes: física, sexual, psicológica, económica, cultural y otras, y afecta a las mujeres desde el nacimiento hasta las mujeres de edad avanzada. No está limitada a una cultura, región o país específico, ni religión,  ni tampoco a grupos específicos de mujeres en la sociedad.

Es importante que cada mujer que sea víctima de la violencia, no dude en defender su derecho como persona, como mujer, el derecho a la vida. Ante esta situación  debe denunciar, romper el silencio es la salida para evitar lo peor, ¡No queremos que haya más cifras, ni una más!.

Reforzar la educación en valores desde la familia, la sociedad debe ser una prioridad,  una educación forjada en el amor, la fraternidad, la solidaridad y la cultura de paz deben ser el hilo conductor para prevenir y eliminar este cáncer social.

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