El colosal huracán Irma, el más potente de los formados en el Atlántico en los últimos cien años, está causando estragos en las Antillas. Su trayectoria ascendente desde las pequeñas islas del caribe, pasando por Puerto Rico, La Española (República Dominicana y Haití) y Cuba, va dirigida con toda su fuerza (297 k/h) para impactar contra la península de la Florida, en los Estados Unidos.

Su tamaño es verdaderamente descomunal y goza éste huracán de una particularidad nunca antes vista, y es que ha mantenido de forma constante la categoría 5 en la escala Saffir- Simpson, el máximo nivel otorgado a este tipo de fenómenos naturales, hasta el punto de que algunos expertos en meteorología han manifestado que de seguir así o aumentar en algunos kilómetros por hora los vientos que acompañan al temporal, debería plantearse seriamente la posibilidad de otorgarle la categoría 6, algo inédito.

La espectacularidad del fenómeno que mantiene en vilo a una decena de gobiernos, entre los que se encuentran, aparte de las repúblicas de las Antillas Mayores (Cuba, Haití y República Dominicana), las islas de Antigua, Barbuda, Anguila, Montserrat, San Cristóbal y Nieves, así como las islas de Saba, San Eustaquio y Saint Martin, Saint Barthelemy, las Islas Vírgenes británicas y las Islas Vírgenes de EE.UU., Puerto Rico, Vieques, Culebra y Guadalupe, algunas bajo bandera británica, francesa o neerlandesa, nos lleva a plantearnos lo cierto que parece el avance imparable del cambio climático.

Pero Irma no llega sola. La gigantesca tormenta que pasa por el Caribe se hace acompañar de otro huracán nombrado “José” que está cogiendo fuerza en el Atlántico y un segundo ciclón en el Golfo de México al que se ha bautizado con el nombre de “Katia”, los que podrían certificar una de las peores temporadas de huracanes de todas las conocidas hasta hoy en Centroamérica.

 

Huracán, Centro de los Vientos

La mitología taína habla de Jurakán (origen de la palabra Huracán) como aquellas tempestades creadas por la furia de la diosa Guabansex, quien unida a Guataubá y Cuatrisquie castigaba de esa forma a los taínos por sus “pecados”.

Huracán (Hura=Viento; Can=Centro), tal y como reconoce la Real Academia Española, es una palabra integrada en el idioma español proveniente del arahuaco, la lengua de los taínos, y cuya relación nos viene dada por Pedro Mártir de Anglería y el Padre Las Casas, quienes vivieron entre los aborígenes de la isla de La Española.

Algunos autores han visto en esta palabra un origen Maya, específicamente de la lengua quiché hablada en Guatemala por estar contenida en el Popol-Vuh (el libro del pueblo), de donde probablemente pasó a la lengua de los taínos. Sin embargo, se cree que el libro de los mayas fue escrito en el siglo XVI, y con caracteres latinos, por un indígena de aquella región ayudado por un español.

Por tanto, como los españoles llegaron a Tierra Firme con posterioridad a su larga cohabitación en el Caribe, especialmente en La Española, cabe dar por cierto que la palabra es de origen taíno.

En cualquier caso, sea la furia de una diosa o un fenómeno de la naturaleza, lo cierto es que los huracanes perturban la vida de los caribeños cada año, y aunque no puedan prevenirse sus consecuencias, sí que hemos aprendido a vivir con ellos.

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