Doris Araujo

Periodista Dominicana. Directora del periódico "La Voz Dominicana en Europa"

Luis Daniel Nuñez

Foto : Embajada de la República Dominicana en España

Madrid (España).-  El escritor José Mármol disertó en la Sede de la Secretaria General Iberoamericana (SEGIB) sobre la emblemática novela “Over”, del político e historiador dominicano Ramón Marrero Aristy.

Bajo el título de “La agonía del más en la novela <<Over>>, de Ramón Marrero Aristy”, Mármol compartió su análisis referente a  autor y obra con un auditorio cautivo presidido por el embajador dominicano ante el Reino de España, Olivo Rodríguez Huertas, y completado con otros colegas escritores de la talla de Frank Moya Pons y Ángela Hernández.

“El trabajo surge de una petición hecha por el Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña (Isfodosu) para la publicación de  clásicos dominicanos que ellos están desarrollando. A mí me tocó Over. La escogí porque fue una novela que me marcó en mi adolescencia”, reconoce.

Por eso, contó a la concurrencia una situación que vivió en su juventud y que parecía salida de la mismísima “novela de la caña”.

“Tomé en Baní, alrededor de las 11:00 de la noche, una guagua que venía desde Haití hacia Santo Domingo. Tengo la experiencia de ir con esos obreros que parecían drogados, pero que realmente tenían hambre…  Piso los vómitos y demás, tal como describe Marrero Aristy”, recordó.

De su investigación, Mármol señaló que el también novelista, de niño, padeció los rigores del exilio a raíz de la Primera Intervención Norteamérica de 1916 y que, habiendo regresado al territorio, su familia debió instalarse en el sur del país y no al este, de donde eran oriundos; lo que permitió compenetrarse con la extrema pobreza y escaso desarrollo infraestructural de la región.

“Empezó temprano a trabajar como periodista. Sus trabajos llamaron la atención por el realismo y dramatismo con que describía las condiciones paupérrimas de la vida en las comunidades campesinas. Conoció la vida en los ingenios de la época y la inhumana explotación de los trabajadores de la caña. De ahí que críticos señalen el carácter autobiográfico de la novela, porque Daniel Comprés (bodeguero y protagonista con aspiraciones de poeta) es una representación simbólica del Marrero juvenil que palpó lo infrahumano del batey en las tierras del este y que absorbió ideales del nuevo hombre del socialismo del siglo XX”, puntualizó.

Mármol explicó que, luego de comprender la lógica antitética e ilegal del “over”, es decir, poner sobre peso a las escasas mercancías que, como bodeguero Comprés despacha a los peones, cobrándoles en dinero o vales… descubrió el monopolio, explotación y opresión que engulle despiadadamente la vida de los hombres y mujeres miserables en la dinámica del Central (ingenio donde transcurre la historia).

Y citó: “Porque ningún espionaje es tan eficaz como este de la finca; donde el empleado, a la vez que es carne de trapiche, hace de lubricante de la máquina y de conductor de elementos que alimentarán ese engranaje insaciable”.

Resaltó como elemento paradójico que, en 1940, un año después de la publicación de la novela y habiendo adoptado tempranamente ideales del socialismo y marxismo, Marrero aceptó formar parte de la burocracia y el aparato intelectual de la dictadura de Trujillo hasta el día de su asesinato, “perpetrado por esbirros del régimen en 1959”.

“El sátrapa lo acusó de ser conspirador y autor de un artículo publicado por The New York Times, el 12 de julio de 1959, en el que se denunciaba la corrupción y una aguda crisis política por la que atravesaba la dictadura; cuyo sistema represivo se ampliaba luego de diezmar la heroica intervención del 14 de Junio de ese mismo año, entre otros hechos criminales que posteriormente aceleraron el ajusticiamiento del tirano, como el asesinato de las Mirabal”, puntualizó el intelectual.

José Mármol, ganador del Premio Casa de América de Poesía Americana, habló sobre unas comparaciones hechas por otros intelectuales en las que aseguran que Marrero Aristy conservó durante casi 20 años al servicio del régimen sus ideales socialistas.

“Yo planteo que no hay ninguna evidencia de eso, porque ningún escrito lo revela y mucho menos su actividad profesional; su vida cotidiana…”, comentó.

Rememoró que Bernardo Vega describe una huelga en la que Marrero Aristy fungió como mediador entre el movimiento subversivo y el régimen, y que a Trujillo no le gustó el informe del entonces secretario de Trabajo. “Ahí empieza su calvario (1957, dos años antes de su asesinato”, precisó.

Mármol, no obstante, plantea que en su obra hay un realismo estético y no socialista, como plantean otros.

Añadió que un hallazgo importante desde el plano de la preeminencia del lenguaje como materia primera en la obra literaria es el cuidado que pone el escritor en la transcripción fonética de variantes sociolectales del español dominicano de las regiones del Cibao central, y del sur de país, así como de los dilectos derivados del creole, patuá y de cierto espanglish balbuceado por los colonos o emigrantes del Caribe angloparlante.

Contrario a quienes podrían pensar que la novela es un reportaje periodístico con elementos novelescos, José Mármol cree todo lo contrario. “Es una novela pensada, articulada como tal; pero la percepción, la sensibilidad, el olfato del periodista están presentes allí. Sobre todo hay un escritor que tiene el propósito de escribir una novela”, sentenció.

“La novela de la caña”

Sin duda, una de las revelaciones de la noche fue la brindada por el historiador Frank Moya Pons cuando indicó que el término de “novela de la caña” es de su autoría.

“Cuando presidía la Sociedad Dominicana de Bibliófilos quería agrupar  varios conjuntos de novelas. El primer conjunto que me llamaban la atención era: Over, Cañas y bueyes y El terrateniente. Luego le puse a otro conjunto la  Trilogía patriótica, pero Federico García Godoy nunca escribió una trilogía patriótica. Eso fue simplemente un título de un editor”, contó ante la escucha cómplice del auditorio.

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