Redacción La Voz

Equipo de redacción del periódico "La Voz Dominicana en Europa".

Por: Berniza Milagros Calderón Pineda
Doctor en Medicina
Especialista en Endocrinología y Nutrición

La obesidad y el sobrepeso se han incrementado de forma alarmante desde el inicio de los años 80 tanto en países desarrollados como en desarrollo, convirtiéndose en un verdadero problema de salud pública por las enfermedades asociadas a esta, las cuales incrementan la morbi-mortalidad. La obesidad es el mayor factor de riesgo para la diabetes y las enfermedades cardiovasculares (del corazón), siendo la adiposidad intraabdominal (grasa en el abdomen) la más asociada con este riesgo cardio-metabólico, por lo que ser delgado y tener aumento de perímetro abdominal también implica tener riesgo de padecer estás enfermedades.

Dentro del amplio listado de patologías o enfermedades asociadas a la obesidad se encuentra el déficit de testosterona (hormona sexual masculina), que es más frecuente mientras mayor grado de sobrepeso tengamos. Algunos estudios reportan una prevalencia del déficit de testosterona en más del 50% de los pacientes con obesidad moderada severa.

La testosterona es necesaria no sólo para lograr la erección y mantener una relación sexual satisfactoria, sino para el crecimiento del pelo corporal, incrementar la masa muscular (cantidad de células musculares sin grasa) y la masa ósea (cantidad de hueso) que es importante para evitar fracturas. Además, juega un papel clave en el desarrollo de los órganos reproductores masculinos como testículos y próstata.

Los síntomas más frecuentes del déficit de testosterona en adultos (en niños y adolescentes es distinto) son:Disminución de la libido (deseo sexual)

Disminución de las erecciones espontáneas
Disminución del tamaño del testículo
Ginecomastia (aumento de las mamas)
Disminución del vello (a veces disminuye la frecuencia del afeitado)
Disminución de la masa ósea o cantidad de hueso que puede producir fracturas o aplastamientos en las vértebras que nos hace bajar de estatura.
Disminución de la masa muscular, que está relacionado con la aparición de enfermedades cardiovasculares (del corazón y los vasos sanguíneos) lo cual incrementa el riesgo de muerte.

Otros signos y síntomas menos específicos son la disminución de la energía, la motivación, la iniciativa y la autoconfianza, los sentimientos de tristeza, ánimo depresivo, falta de concentración y memoria, trastornos del sueño, aumento de la somnolencia, anemia moderada.

Para realizar el diagnóstico debemos acudir a nuestro médico, quien solicitará las pruebas necesarias. Es muy frecuente que por vergüenza, percepción cultural, machismo o por sentimientos de baja autoestima (frecuente en los pacientes con sobrepeso-obesidad) no se consulte por estos temas, pero debemos crear consciencia de que no sólo es importante para una vida sexual plena y satisfactoria, sino para el funcionamiento adecuado del organismo, evitar las enfermedades cardiovasculares y el incremento de riesgo de muerte.

Existen varios tratamientos, pero el más eficaz es la pérdida de peso, que soluciona más del 95% de los casos. Conociendo todos estos datos es hora de ponerte en marcha y tomar el control de tu salud.

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