Llama poderosamente la atención que una facción dentro del Partido de la Liberación Dominicana, que ve como negativa la reelección del Presidente Danilo Medina, sea al mismo tiempo “RETORNISTA”, (término con el que podría identificar al sector que expresa el deseo de proponer la vuelta al poder de Leonel Fernández, quien gobernó por doce años) lo que hace advertir que este grupo no lucha realmente contra el reeleccionismo porque lo entienda negativo, sino más bien porque asumen que ha llegado hora de ellos retornar al poder. Esto no solo convierte su acción en un acto contradictorio, sino y, sobre todo, en un ACTO DE AMBICIÓN SUPREMA.

Quienes se oponen a la reelección no tienen ni buenos argumentos, ni la fuerza moral para oponerse a esta. Sin dudas, no luchan para fortalecer la institucionalidad del País, ni por principios. Su debilidad se manifiesta cuando apelan a ejemplos históricos que nada tienen que ver con el presente. Se olvidan de que en la República Dominicana quien tiene la potestad de reelegir a los presidentes es el PUEBLO mediante procesos libres de votación.

Deben también recordar que los cambios en la sociedad se hacen en función de necesidades, no para complacer caprichos o ambiciones personales. Se cambia de responsabilidades a los gobernantes cuando estos están inertes, agotados o ya no funcionan. En tal sentido sería un absurdo demencial sustituir algo vital, que está en pleno recorrido y que brinda respuestas a las necesidades del pueblo dominicano.

La sociedad no se merece que los miembros de un partido como PLD exhiban tales actitudes, la ambición de todos ha de ser que la Nación continúe por el sendero trazado por los gobiernos peledeístas, la continuidad de las políticas que nos llevarán a todos a encaminarnos hacia ese desarrollo tantas veces postergado.

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