Redacción La Voz

Equipo de redacción del periódico "La Voz Dominicana en Europa".

Juan Carlos Sánchez Arquitecto

Antes de entrar a la particularidad del título de esta serie, es pertinente que hagamos un breve repaso del concepto principal que vamos a manejar: Passivhaus. En otras ocasiones ya hemos visto algo sobre el referido concepto, pero resulta conveniente refrescarlo, tanto en términos históricos como técnicos y para los lectores que se incorporan a nuestros escritos recientemente. Vale aclarar, antes de continuar que no es nuestro objetivo ser defensores o detractores de esta estándar de construcción, y que pretendemos realizar una labor a nivel de establecimiento del estado de la cuestión.

El concepto Passivhaus (Casa Pasiva), surge por la aplicación experimental, de técnicas de acondicionamiento pasivo, por parte de Wolfgang Feist y Bo Adamson, a un proyecto de vivienda en Darmstadt, Alemania. Es bueno señalar que esta ciudad, situada a unos 30 km de Frankfurt, es decir, con latitud de 49 grados norte, cuenta con una temperatura media anual de 9.5 ºC, lo que puede suponer unas temperaturas mínimas, en invierno, de casi – 3ºC y máximas, en verano, de 24ºC.

Como objetivos iniciales del proyecto, Feist y Adamson tenían la encomienda de crear una vivienda con un consumo de energía bajo, considerando las características climáticas del lugar, y manejando unos costes de construcción que fueran razonables, tomando como punto cierto que dichos costes podrían aumentar a cuenta del diseño pasivo implementado.  A partir de esta experiencia y de otros proyectos parecidos en objetivos, Feist estableció, a mediados de los años 90 lo que sería un nuevo estándar de diseño pasivo: El Passivhaus.

En resumen, dicho estándar plantea unos criterios generales de diseño que pasamos a relacionar:

– Limitación del consumo energético

– Confort térmico interior de los usuarios

– Utilización de estrategias de diseño pasivo y rentabilidad económica

A partir de estos criterios generales, se plantean unos criterios objetivos que, obviamente, responden a las demandas de confort interior en edificaciones dentro de zonas climáticas que van desde templadas hasta frías, y que son:

– Mucho aislamiento térmico

– Control de los puentes térmicos

– Carpinterías exteriores muy estancas (muy bien aisladas y herméticas)

– Envolvente altamente impermeable y muy estanca

– Sistema de ventilación del tipo de recuperación de calor

Evidentemente, cada proyecto cuenta con sus particularidades y sus condicionantes de partida que no son susceptibles de poder ser normalizadas con un estándar de diseño. Aunque, y desde luego,unas líneas generales, como se pretende establecer con el Passivhaus, son valorables en buena manera para los planteamientos originales de cualquier proyecto.

El título de esta serie, que iniciamos hoy, es muy parecido al título de un libro de Micheel Wassouf: De la casa pasiva al estándar Passivhaus; la arquitectura pasiva en climas cálidos (Wassouf, M. 2014. Ed. Gustavo Gili, Barcelona). Dicho libro, junto con otros trabajos que tratan sobre el tema, es parte de la bibliografía utilizada para nuestro recorrido de las próximas semanas.

Retomaremos la semana que viene con datos objetivos en cuanto a los criterios de diseño que hay que cumplir con el estándar. Hasta la semana que viene.

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