Amin Arias Garabito

Activista de DD.HH. Comunicador y Político.

El Grito de Capotillo del 16 de agosto de 1863 fue la consecuencia de una serie de movimientos conspirativos que se sucedieron por todo el país, empezando por la revuelta de Neyba, por aquel entonces perteneciente a la provincia de Azua, de diciembre de 1862, contra la anexión de la República Dominicana a España promovida por el presidente Santana, y en cuya configuración participó desde el principio el propio Padre de la Patria, Matías Ramón Mella, quien colaboró muy de cerca con los gobiernos santanistas. O incuso antes con las fallidas invasión de Francisco del Rosario Sánchez quien entró por el Sur desde Haití en 1861 o la rebelión del 2 de mayo dirigida por José Contreras.

Aquel día, Benito Moción, Juan Antonio Polanco y Pedro Antonio Pimentel cruzaron junto a otros sublevados la frontera desde la República de Haití, donde se encontraban concentrados y bajo la protección del presidente haitiano Fabre Geffrad, quien financió la expedición y parte de la guerra restauradora aportando además de dinero a los restauradores, armas y pertrechos a los conjurados y enviando soldados y milicianos haitianos a la República Dominicana, los que se unieron a las decenas de mercenarios norteamericanos, alemanes y franceses que pugnaban contra España, y que en su conjunto sumaban poco más de 15.000 guerrilleros.

Por su parte, el ejército español enviado a la isla por la Reina Isabel II, y comandado por los generales Pedro Santana y José de la Gándara, triplicaba en número a los combatientes dominicanos. Los españoles sumaban unos 52.000 soldados: 30.000 llegados desde España, 12.000 dominicanos, y otros 10.000 de las islas de Cuba y Puerto Rico.

Gaspar Polanco, Gregorio Luperón y Santiago Rodríguez tuvieron la inmensa responsabilidad de liderar una guerra con grandes consecuencias en la que los dominicanos sufrieron unas 6.000 bajas y más de 4.000 heridos, mientras que los españoles perdieron 18.000 vidas de peninsulares y otras 5.000 de soldados antillanos, entre dominicanos, cubanos y puertorriqueños.

La Guerra de la Restauración fue una contienda dura en la que estuvo involucrado todo el país y combatientes de otras naciones. Sirvió para que Mella se reivindicara y se arrepintiera de haber trabajado activamente en favor de la anexión a España. Fue una gesta heroica en la que resultó vencedor el pueblo dominicano por su determinación de permanecer libres y soberanos.

La deshonrosa huida de las huestes españolas, acosadas hasta el final por las guerrillas dominicanas, dejó en muy mala posición a Isabel II y su apuesta por mantener al Caribe hispano perteneciendo a la corona española. Los dominicanos recuperamos la independencia.

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