Redacción La Voz

Redacción del periódico "La Voz Dominicana en Europa".

Los titulares de Exteriores de ambos países rubrican en Pekín un acuerdo que debilita a Taipei

República Dominicana anunció este martes el establecimiento de relaciones diplomáticas con China y la ruptura de los lazos con Taiwán de forma inmediata. La decisión de Santo Domingo supone un duro golpe diplomático para Taipei, que ha visto mermado su apoyo internacional en Centroamérica en los últimos años por las presiones de China. Este viraje, que se produce poco después del de Panamá, evidencia el endurecimiento de la presión que ejerce Pekín sobre Taiwán, cuyo ejecutivo recela de un acercamiento entre ambas partes.

El acuerdo que oficializa los lazos entre China y República Dominicana fue rubricado por los titulares de Exteriores de ambos países, Wang Yi y Miguel Vargas, en Pekín. A través de este documento, Santo Domingo reconoce “que solamente hay una China en el mundo, que el Gobierno de la República Popular de China es el único representante legal de ese país y que Taiwán es una parte inalienable del territorio chino”. Esta es, para Pekín, una condición indispensable para establecer relaciones diplomáticas con cualquier otro Estado.

“Se abre una nueva etapa estratégica con la mirada puesta a contribuir en el progreso de nuestro país”, aseguró el canciller dominicano en Pekín, informa Efe. Con la rúbrica del acuerdo, que implica la apertura de embajadas en ambos países lo más pronto posible, República Dominicana cierra prácticamente ocho décadas de relaciones con Taiwán. En Taipei, el Ministerio de Asuntos Exteriores dio también por terminados lazos con el país caribeño “por dignidad nacional” y achacó el cambio a las promesas, por parte de Pekín, de “vastos incentivos financieros”. Todos los proyectos de cooperación y ayuda serán suspendidos de forma inmediata, aseguró el organismo en un comunicado.

Taiwán ha visto como en menos de un año dos importantes aliados en Centroamérica y el Caribe han establecido relaciones con China: Panamá y República Dominicana. Costa Rica lo hizo en el año 2007. Taipei ha ido perdiendo socios formales desde que en 1971 se vio obligado a ceder a Pekín su asiento en Naciones Unidas. La isla autogobernada ha tratado de hacerse un hueco en la comunidad internacional, pero Pekín no acepta que otros países mantengan relaciones oficiales con Taipei porque considera que es parte de su territorio. Y, especialmente en periodos como el actual –con un Gobierno en Taiwán que no tiene como prioridad acercarse a Pekín-, China ha utilizado su poderío económico e influencia global para aislar diplomáticamente a la isla. Taiwán tiene ahora relaciones formales con 19 países: diez en Latinoamérica y el Caribe, seis en Oceanía, dos en África y uno en Europa (el Vaticano).

El canciller dominicano no especificó proyectos que se hayan apalabrado con China, pero sí habló de oportunidades “en materia de comercio, inversión, financiación, turismo y educación”. En Taipei, el Ministerio de Exteriores calificó estos compromisos de “falsas promesas” y cargó contra Pekín por usar “la diplomacia del dólar”. A pesar de no contar con relaciones formales, China fue el año pasado el segundo socio comercial de República Dominicana y su comercio bilateral superó los 1.700 millones de dólares, según datos de las aduanas chinas.

Los lazos entre China y Taiwán mejoraron significativamente durante el mandato de Ma Ying-jeou (2008-2016) hasta el punto de que este se reunió en 2015 con el presidente chino, Xi Jinping. Durante ese periodo, Pekín rebajó sus presiones para “arrebatar” aliados a la isla. Este pacto tácito se rompió con la llegada de la presidenta de la progresista Tsai Ing-wen, que mantiene posturas mucho más escépticas hacia China que las de su predecesor. En abril de 2016, tras el triunfo electoral de Tsai y antes incluso de su toma de posesión, Pekín anunciaba el establecimiento de relaciones con Gambia, un país que llevaba tres años en el limbo diplomático tras romper sus lazos con Taipei en 2013 sin conseguir hasta entonces que Pekín lo aceptara como socio. Unos meses más tarde, en diciembre, era el pequeño archipiélago africano de Santo Tomé y Príncipe el que daba el giro. Después fue el turno de Panamá y este martes el de República Dominicana.

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